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- Esto se está desmadrando demasiado y yo como soy muy formalita me voy a bailar como una buena chica ¿Te vienes David? - dijo Ana mientas se llevaba a mi marido a la pista.
Yo me quedé hablando con Juan, que me dijo que había constatado que yo era rubia auténtica por el color del pubis, y yo le constesté que no me pensaba ir esa noche sin comprobar si él era moreno auténtico. Nuestras parejas, mientras tanto, estaban ya magreándose al son de una música lenta. En un momento dado, Ana que se dejaba sobar las tetas por mi marido, le bajó la cremallera y le agarró la polla.
- Nosotros vamos con retraso -le dije a Juan
- Pues ya sabes donde cogerte - me dijo mientras me tomaba la mano y me la llevaba a su bulto que estaba pidiendo guerra
- ¿O prefieres bailar? - continuó.
- No, creo que lo que hay que hacer es llevarnos a aquellos dos al jacuzzi, antes de que empiecen con "otro baile"- dije yo.
- Nos vamos al jacuzzi, ¿venis? - les dijimos, y pronto estábamos los cuatro desnudos, disfrutando del burbujeo. Realmente Juan y Ana estaban riquísimos: El tenía un culo de locura y su polla, que apuntaban bien alto, era casi más grande que la de David. Ana tenía unos pechos grandes y redondos, con unos pezones largos y oscuros que realmente llamaban la atención, y el sexo lo llevaba depilado del todo.
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